Los huertos que me han robado el corazón
Hola holaaaa !!!
Ya estoy por aquí de nuevo!
Tras un tiempo desaparecida vengo cargada de energy tras mi última experiencia vivida, por la que muero de ganas de contaros.
Como ya sabéis nos encontramos en la recta final del curso, ya que este es nuestro último año y vamos a tope de power. De ahí la falta de tiempo que me impide dejarme ver más por aquí. Pero a pesar de ello, no podía dejar pasar la oportunidad de transmitiros el mix de sensaciones que me han recorrido por dentro recientemente.
Después del rollo, voy a ponerme ya manos a la obra!
Todo empezó un día en clase cuando una de mis profesoras nos realizó una propuesta nueva, diferente y que nos podía resultar muy enriquecedora; una tarea que nunca antes habían realizado y que se iba a tirar de cabeza a la piscina con nosotros. Se trata de una actividad de aprendizaje por servicio con entidades sociales. Las nuestras eran con ACOEC y Farmamundi.
La primera nos ofrecía ir a unos huertos con enfermos mentales o ir a una escuela con jóvenes y darles consejos nutricionales. A su vez la segunda era ir a una casa de acogida en la que había un gran abanico de actividades que llevar a cabo. Una vez las entidades y la profesora nos expusieron todas éstas opciones, ahora nos tocaba a nosotros elegir.
Cuando llegó mi turno, me decanté por ir a los huertos, debido a que me despertó cierta curiosidad y es la que más me llamo la atención. Una vez ya lo tenía claro, comenzó mi popurrí de sensaciones, las cuales no empezaron con muy buen pie.
Dicho lo anterior, he de decir que cuando opté por los huertos, estaba contenta y con ganas, ya que siempre me ha llamado la atención el tema de los voluntariados; soy de las que piensa que no hay cosa más bonita y gratificante que vivir dando sin esperar recibir nada a cambio. Porque cuando actúas así es porque lo haces desde el corazón, con total libertad y dejándote llevar siendo uno mismo.
No obstante, destacar también que los compañeros con los que iba a realizar el ejercicio influyó para muy bien, porque me llevo increíblemente bien con ellos, y sabía que seríamos un equipazo.
A su vez, una vez fueron pasando los días la profesora ofreció otra propuesta para aquellos que realmente no quisieran realizar dicho proyecto, pues no todo el mundo tiene la misma perspectiva y opinión con respecto a organizar su tiempo ayudando a otros.
Una vez todas las cartas sobre la mesa, resulta que yo me encontraba en una situación de descontrol interno brutal. Estaba en esa etapa en la que no sabía que quería hacer cuando terminase el curso, y eso me llevaba loca, estaba totalmente desorientada, y con un estado de nervios a flor de piel. Mi descontrol era tal, que llegué al punto de decir que no quería ir a los huertos y que quería leerme el libro, porque pensaba que así iba a descubrir si realmente el tema de nutrición me gustaba lo suficiente como para seguir formándome en él o no. Todo ésto claramente pensando únicamente con la cabeza, sin tener en cuenta mi corazón y los criterios de vida que he ido construyendo desde que tengo uso de razón.
Tras éste torbellino repentino cambio de decisión, la profesora habló conmigo en reiteradas ocasiones con el fin de que no me encerrara en banda y que pensase bien las cosas, porque ella pensaba que me estaba equivocando y pensaba que no me iba a arrepentir de realizar la actividad.
Como resultado, tras varias conversaciones con la profesora, decidí volver a la idea de realizar el voluntariado en los huertos. Decisión de la cual realmente no me arrepiento ni lo más mínimo y estoy muy agradecida, de que no me permitiera leerme el libro.
Volviendo a la razón por la que he vuelto por aquí con tanta energy, voy a proseguir; ahora con estupendas sensaciones, nada que ver con lo anterior; con mi experiencia en los huertos con enfermos mentales.
Primeramente como he comentado al principio, nuestro primer día consistía en ir, observar y recoger la máxima información para así saber cómo devolverles el servicio de la manera más dinámica y divertida posible.
Llegamos a las 10:00 horas de la mañana como estaba previsto. Nuestro primer contacto fue con Marta, la coordinadora de éste grupo, la cual nos fue introduciendo mientras nos dirigíamos a los huertos, lo que nos íbamos a encontrar, el por qué y la finalidad que tiene la asociación con dicho lugar.
Una vez dentro del huerto mis compañeros y yo nos quedamos en órbita (sorprendidos) porque aquello era enorme, no tenía nada que ver con lo que nos habíamos idealizado. Aún así y todo eso tampoco era nada para lo que vendría a continuación.
Seguidamente Marta nos presento a los integrantes del grupo que forman en el huerto (Juan, Javier, Juanjo, Chelo y Esperanza), al principio se mostraron un poco distantes, supongo que sería por la falta de confianza, pero eso solo fue hasta que se pusieron manos a la obra con mucha energía y sabiduría a enseñarnos el lugar, su lugar, dónde se evaden del exterior, y les sirve como terapia. Había una grandísima cantidad y variedad de plantas. Mientras íbamos recorriendo el sitio y les ayudábamos a mantenerlo limpio, nos iban enseñando técnicas de cultivo y de riego, también nos descubrieron un sin fin de plantas que desconocíamos, y otras tantas que sabíamos de su existencia pero no de cómo surgían. Les hicimos miles de preguntas, tanto sobre sus conocimientos acerca de las plantas que ellos mismos cultivaban y cuidaban, cómo del uso que les daban ellos en casa. A mediados de la sesión hicimos un breve descanso y fuimos todos juntos a tomar café. Cuando nos sentamos en el bar, les preguntamos sobre sus gustos y aficiones fuera del huerto.
Acto seguido, volvimos y continuamos con la experiencia, pero ésta vez con un componente más, con Fernando que es el que les ha enseñado todo lo que saben y nos transmitieron. Por si no fuera poco lo que estábamos disfrutando ya, con éste señor el gozo fue máximo, pero el tiempo escaso, llegó al fin de nuestro tiempo allí (13:00 horas).
En síntesis de éste primer día no podíamos estar más fascinados, encantados y motivados. Aprendimos a grandes rasgos multitud de cosas sobre la jardinería en general. El alimento que más nos llamó la atención dentro de los que no conocíamos fue la pera-melón (el próximo post irá dedicado en exclusiva a este descubrimiento), su aspecto nos dejó estupefactos puesto que lo confundimos con berenjenas.
Éstas son unas de las fotos que tomamos durante el aprendizaje:
Posteriormente, el lunes cuando retomamos las clases como cada semana, mi equipo y yo no juntamos y le dimos pie a lo que iba a ser nuestro servio el próximo viernes. La verdad que no tuvimos que pensar mucho, puesto que antes de irnos del huerto, cómo última conversación fue preguntarles que les gustaría que hiciésemos y sobre qué plantas querían saber más nutricionalmente hablando (ya que nuestro fin era ese, transmitirles cuáles son los beneficios y las desventajas de las plantas que ellos cultivan). A todo ésto, teniendo en cuenta que es un lugar al aire libre, y que sólo disponían de dos enchufes en el interior del invernadero, por lo que los recursos para realizar actividades culinarias eran escasos. A pesar de ello, llegamos a la conclusión de hacer un licuado de zanahoria, remolacha y mandarinas, y leche de almendras casera (alimentos propios del huerto para que aprendiesen diferentes formas de darles uso y lo más importante saludablemente); además de hacer un estudio a la famosa pera-melón puesto que ellos sabían cómo cultivarla pero nada más.
Ahora bien, una vez teníamos todo preparado y claro se lo expusimos a la profesora, pero a ella le pareció un poco escaso, por lo que nos aportó una excelente idea.
El concepto consistía en la realización de un diccionario, en el que nosotros comenzaríamos con las cuatro primeras letras (A, B, C y D; éramos 4 componentes); con el propósito que alumnos de los próximos años lo vayan rellenando.
Teniendo en cuenta que la idea principal estaba clara, debíamos pensar de qué manera enfocarla. En concreto, se nos ocurrió hacer una elección y a su vez una división entre los frutos y las especias que sembraban y que su inicial empezase por las cuatro letras primeras que nos fueron asignadas.
Acorde con ello, la base de nuestro libro consistió en una breve introducción histórica sobre el alimento en cuestión y con sus debidas curiosidades, seguido de una tabla con los pros y contras de éste y para terminar una serie de consejos sobre diferentes formas de combinar, cocinar y comer el alimento.
Aquí os dejo las imagen de la receta del licuado que realizamos entre todos:

En consonancia como el primer día, llegamos a las 10:00 horas, pero esta vez el tiempo no nos acompañaba, hacía frío, estaba nublado y llovía, razón por la que la práctica la tuvimos que realizar dentro del invernadero. Aún así y todo tuvimos la suerte de recolectar todos los alimentos que íbamos a necesitar antes de que cayeran las primeras gotas.

En segunda instancia, con los ingredientes y el material sobre la mesa; dimos inicio a las actividades previstas. Emprendimos el taller con la preparación del licuado de la foto anterior. Entre tarea y tarea les fuimos exponiendo el diccionario y resolviendo cuestiones, además de facilitarles más recetas fáciles y rápidas de hacer en casa. Finalmente mientras iba llegando el fin de la sesión, con el vaso de leche de almendras previamente elaborada; estuvimos conversando, grabándonos en vídeo y haciendo fotos. En éste último éramos todos ya una piña y nos reímos mucho juntos.
Si tuviera que quedarme con alguno de los dos días, indudablemente me quedaría con los dos, porque el primero fue fascinante, por todo lo que aprendimos y lo contentos que salimos de allí; pero el segundo era una reunión en familia que no queríamos que terminase. En la despedida se desprendía mucho cariño y agradecimiento por todos, ya que estábamos todos muy felizmente satisfechos con el resultado en general. Nos sentimos como en casa, sin duda alguna volveremos.
En resumen ha sido una experiencia increíble que repetiría una y mil veces con los ojos cerrados. Lo que he sentido, lo que siento, lo que he aprendido, todo lo bueno con lo que me quedo, no lo cambio por nada porque el valor que tiene es incalculable. De verdad y de todo corazón gracias, gracias a todos por haber puesto este proyecto en mi camino y sobretodo a las personas implicadas que han hecho que haya sido tan suprema. Ha sido un rayo de luz en mi vida.
En serio si alguna vez en vuestra vida os proponen una oportunidad así no la dejéis pasar, no tengo palabras para describir el sin fin de sensaciones vividas y que viviría una y mil veces más.
Como siempre, gracias por vuestro tiempo, sois geniales.
Espero con anhelo vuestros comentarios y opiniones, con mucho gusto os responderé a todos.
Un saludo enorme,
Vuestra blogguer fantasma,
Os quiero familia !!!


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